La lucha en faldas desde el Altiplano....


En esta Esquina, la Falda de Flouncy, sombrero de sombreros!!!...
El Alto - Bolivia
En su falda roja multiacolor, bombas blancas y el mantón de oro, el vestido tradicional de la gente aymara, Ana Polonia Choque bien podría prepararse durante una noche de baile folklórico o, quizás en un festival religioso...

Pero como Carmen Rosa, "maestra del ring" y ganadora de 100 combates que crujen huesos en el circuito vistoso de lucha de Bolivia, ella en realidad se viste así durante una noche de mutilación.

Con admiradores leales que gritan su nombre, ella sube las cuerdas de esquina por encima del ring, salta una vez para el ímpetu y vuela alta, arma salida para el efecto máximo. Al placer de la muchedumbre, la zambullida aplana a su adversario, María Remedios Condori, mejor conocida como Julia la Paceña (Julia de La Paz).

Esto, damas y caballeros, es ¡¡¡ "lucha libre" !!! la versión Boliviana de las fantasías chifladas, pegajosas que luchan mejor, conocidas como el Mundo que Lucha la Hospitalidad en los Estados Unidos y Triple un en México, que sirve como un modelo flojo. Pero no hay ningunos juegos de luces, arenas embaladas o empresarios de millón de dólares.

Aquí en el Alto, con una población casi completamente indígena de 800,000 aymaras y residentes Quechua, la acción de luchar es un retroceso a un más simple, la era quizás más inocente, cuando peleas nocturnas que destacaban a hombres en letardos negros fueron llevadas a través del parpadeo de pantallas de TV en blanco y negro.

Pero la acción de luchar boliviano no es televisada...

Los que quieren ver las cerillas y un número creciente hacen gala en el Centro Multifuncional del Alto, cientos, pagando 1 dólar por persona para sentarse sobre la grada concreta en temperaturas subcongelantes, palomitas de maíz en la mano. Durante cuatro horas cada domingo, ellos miran luchas buenas contra el mal que casi siempre terminan con luchadores como Sr. Atlas u Ordenanza que triunfa sobre el Barón Rojo, la Segadora Severa o la Barba Negra.

En una ciudad pobre de dificultad diaria, la acción de luchar de estilo libre, o lucha libre, proporcionan una diversión muy necesaria para la gente, quien tiene poco tiempo o dinero para la reconstrucción.

" Esto es una distracción, una posibilidad para reírse, gritar, sobre todo para los niños, " dijo Víctor Choque, 40, y ninguna relación a Ana. Por el signo de su amplia sonrisa, sin embargo, él pareció disfrutar de los combates más que sus tres hijas. " Vengo cada domingo, cada uno. Me gusta esto. No lo omito. "

El Alto, que en una generación nació de la aldea a la extensión la ciudad de satélite que pasa por alto La Paz, en gran parte ha creado su propia forma de acción de luchar, préstamo del espectáculo célebre del México de hombres enmascarados que luchan por los honores y la pizca de ello con un toque local, la Sra. Choque lucha con una compañía en particular acertada de luchadores a los que los llamó los "Titanes del Ring". Los organizadores bolivianos han introducido la innovación de luchar Cholitas, las mujeres indígenas que llevan sombreros de sombrero y faldas multicolores.

El más acertado ha sido la Sra. Choque, que es 34, tiene una risa encantadora sardónica e interviene en 149 libras.

Casada, con dos niños, y la dueña acertado de un negocio de joyería, la Sra. Choque recordó el escepticismo de su marido, viéndola llegar a casa magullada y aporreada. Pero cuando él vio cuánto le gustó su afición, él comenzó a asistir a todos los combates y ahora apoya su régimen de entrenamiento resistente, que incluye una excursión semanal encima de un pico de 15,000 pies.





" Quiero hacer esto mientras puedo," dijo ella. " Esto es mi vida, la lucha libre."


El Sr. Chávez, el promotor, dijo que la introducción de Cholitas era un golpe brillante que atrae a 1,000 o más espectadores a los combates en el Alto, y cientos cuando los Titanes viajan a más pequeñas ciudades.

Para entrenarse, los Titanes se juntan dos veces por semana en la gimnasia fría, húmeda de Juan Mamani y, bajo tres bombillas desnudas, lanzan el uno al otro alrededor, practicando sus movimientos.

Incluso los Titanes populares no pueden ganarse la vida luchando; ellos ganan aproximadamente 13 dólares para un combate...

Quizás el más dedicado de los luchadores es el más viejo, Daniel Torrico, 62, quien comenzó a luchar hace más de 40 años y se ha enfrentado de contra enemigos en México, Perú y Centroamérica. Un levantador de pesas con un pecho de barril, Sr. Torrico se hace Sr. Atlas en el Ring, con sus leotardos azules y la sonrisa temerosa.

" Esto es un espectáculo, " dijo él en un camerino, momentos antes del título hacia fuera en el Ring. " La gente nos conoce, ellos aprecian nuestra agilidad, nuestra fuerza. Y hacemos por ello por la felicidad de la muchedumbre.... "

PD. A ponerse polleras y a luchar por la justicia!!!

2 tienen algo que decir al respecto:

Fender San dijo...

Esto es menos sexy que una operación de cayos... (grrr. la letras!!)

Anónimo dijo...

Interesante, jamás hubiese imaginado la existencia de esto, y menos en la zona paceña.
Saludos.
Fantomas